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Callao, 28 de diciembre del 2004
VRHT: LOS PUEBLOS QUE CANTAN Y LOS PUEBLOS QUE NO CANTAN, comentario.

Por: Maria Bernuy

Es uno de los artículos (1929)* que más me gustan de VRHT, viajero muy observador, pues comentaba como se cantaba en comunidad, en los pueblos de EEUU, Europa y Rusia, el tipo de letra que tenían las canciones, que por lo general era de optimismo, pero en cuanto a las canciones de los pueblos latinoamericanos, mencionaba que tenía buena música, pero la mayoría de las canciones tenían letras lúgubres, derrotistas, con deseos insatisfechos y por lo general expresando trágicos amores o exaltando el sexo. Pensar que todavía continua eso.
A VRHR le gustaba canciones como la mexicana "Allá en el rancho grande, allá donde vivía, había una rancherita que alegre me decía...". ¿Saben? en el ocaso de su vida le gustaba de Los Iracundos "si al mirar la vida lo hacemos con optimismo, veremos que en ella hay tantos amores...".

Haya cuenta que un psicoanalista alemán le bastaba oir las canciones de tipo amoroso de cualquier pueblo para descubrir su grado de moralidad sexual y cultural. Ahora, recuerdo a un amigo que le gustaba cantar eso de "me engañas mujer...", pues siempre lo andaban engañando, o a otro amigo que cantaba "ódiame por piedad yo te lo pido...", verídico, al final lo terminaban odiando. Al parecer si repites y repites algo, te sucede.

Algo que llamó mi atención es en lo que se refiere a los tangos que a VRHT no le gustaba para nada, porque los consideraba llenos de tristeza y dolor sexual. Pensar que tubo discrepancias con los defensores del tango como es el caso de Manolo Seoane**.

Por eso cuando me enteré de un libro (si se puede llamar así) que lo han estado presentado en programas de televisión, conducidos por Hildebrand o Giacosa, mencionando, entre otras cosas, que a VRHT le gustaba cantar tangos. ¿WHAT???????? y lo que más me sorprende es que manifiesten que está "bien documentado", me pregunto ¿cómo pueden promocionar a gente tan desinformada?. Bueno, sinceramente conozco personas que son investigadoras, muy estudiosas y por falta de recursos económicos no tiene la oportunidad de publicar y mucho menos de difundir en los medios de comunicación, que pena da, tanto sacrificio que hacen.

No importa, me iré cantando con Diego Torres "saber que se puede, querer que se pueda, quitarse los miedos sacarlos afuera, pintarse la cara color a esperanza..." o con Pedro Suarez Vertiz "cuando pienses en volver, aquí están tus amigos, tu lugar y tu querer y te abrazaran y dirán que el tiempo no pasó y te amarán con todo el corazón..."

Nota:
*LAS OBRAS COMPLETAS DE VICTOR RAUL HAYA DE LA TORRE
3er tomo, Pags. 157 / 162
Editorial Juan Mejía Baca

**PAGINAS DEL CACHORRO
Pag. 16
Editorial DESA S.A.
Lima, 1977.


LA LLUVIA CAERA canción que le gustaba a VRHT.
por Los Iracundos

Bajo un monte lleno de miedo y ambiciones,
siempre debe haber ese algo que no muere.
Si al mirar la vida lo hacemos con optimismo,
veremos que en ella hay tantos amores.

El mundo está cambiando
y cambiará más.
El cielo se está nublando,
hasta ponerse a llorar,
y la lluvia caerá...
luego vendrá el sereno.

Cuántas veces nos han dicho riendo tristemente,
que las esperanzas jóvenes son sueños.
Muchos, de luchar están cansados,
y no creen más en nada de lo bueno de este mundo.

El mundo está cambiando
y cambiará más.
El cielo se está nublando
hasta ponerse a llorar,
y la lluvia caerá...
luego vendrá el sereno.

Y la lluvia caerá...
luego vendrá el sereno.

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Callao, 21 de noviembre del 2004
VISION PERUANA DE LA CONQUISTA
Por: María Bernuy

He terminado de leer un libro que trata sobre un compendio de investigaciones de la resistencia incaica a la invasión española, se basa en documentos guardados en los archivos General de Indias, Sevilla; General de la Nación, Lima y de la Universidad del Cuzco.

Se menciona que el estado imperial Inca no cayó en Cajamarca (1532) por un puñado de de audaces soldados extranjeros, ni por su tecnología bélica, sino más bien por la alianza de algunos sectores andinos sometidos, que creyeron encontrar en los españoles el medio para reaccionar contra los incas, y las pugnas internas entre los linajes o panacas incas que crearon las circunstancias favorables para su trágico final.
Cuando llegaron los españoles a Tumbes, había una guerra civil entre hermanos (Huascar y Atahualpa) de la familia real Inca y nunca los consideraron como enemigos porque pensaban que eran aventureros codiciosos de oro y plata, mercenarios cuyas armas y personas podían aprovecharse para zanjar sus rivalidades internas, nunca imaginaron que eran la punta de lanza del ejercito conquistador de España y que venían a quedarse para avasallar. Que grave error cometieron y que tarde se dieron cuenta.

En la larga y sangrienta guerra de reconquista iniciada en 1538 (Manco Inca) y que terminó en 1572 (Tupac Amaro Inca), los invasores estimularon la rivalidad entre los linajes o panacas incas y de estos con los señores o curacas regionales.
Me llamo la atención que cuando Manco Inca atacó la ciudad del Cuzco no fue tanto para liquidar a los soldados españoles sino para castigar implacablemente la rebeldía y deslealtad de sus hermanos, ya que los incas, al igual que los antiguos griegos, eran muy crueles con los que perdían en las guerras. Aquí se menciona que cuando el Cuzco era atacado fieramente, los españoles estaban tan atemorizados que arrodillados pedían a Dios y a todos los santos que los salvaran, mientras los hermanos enemigos del Inca luchaban denodadamente.

Es admirable la heroicidad, sacrificio y valor de los contendientes en la guerra civil. Creo que si hubieran negociado entre ellos y luchar unidos contra los invasores otro hubiera sido el rumbo de la historia del Tahuantinsuyo.
Ah! me olvidaba mencionar los asesinatos que cometía Pizarro contra las princesas incas y también como los Chancas, que apoyaron a los invasores, no dejaban de recordar que en el gobierno de los Incas estubieron mejor que con el gobierno invasor, reitero que tarde se dieron cuenta.
Pero que importante es ponerse de acuerdo.

Nota:
VISION PERUANA DE LA CONQUISTA
Edmundo Guillen Guillen
Editorial Milla Batres, 1979
Lima - Perú.
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DIOGENES
DIÓGENES EL CÍNICO
(c. 412 a.C.-323 a.C.)

"Cuando estoy entre locos me hago el loco"
Diógenes el Cínico

El filósofo Diógenes, llamado el Cínico, nació en la ciudad de Sínope alrededor del año 412 a. de C. Su padre era tesorero de la ciudad, pero fue acusado de apropiarse de fondos públicos. Fue encarcelado y Diógenes fue desterrado. Se dice que Diógenes dijo al partir: "Ellos me condenan a irme, yo los condeno a quedarse."

Visitó Esparta, Corinto y llegó a Atenas, donde quiso estudiar con el filósofo Antístenes. Éste enseñaba a evitar la tentación de los placeres y la inutilidad de las convenciones sociales. Al principio Antístenes se negó a recibirlo e incluso lo golpeó con un bastón. Diógenes dijo entonces: "Golpéame, Antístenes, pero nunca encontrarás un bastón lo suficientemente duro como para apartarme de tu presencia, mientras pronuncies palabras de valor." Complacido, Antístenes lo admitió como discípulo.

Antístenes fue el fundador de la escuela de los Cínicos, y Diógenes se convirtió en su figura más importante. Los cínicos tomaban como ejemplo de conducta a la naturaleza y los animales, pues predicaban la autosuficiencia como forma de alcanzar la felicidad. El nombre de Cínico (en griego kynikós) se deriva de la palabra kynós, que significa "perro". Conforme a este ideal, Diógenes se vestía con telas toscas y llevó una vida muy austera. Descansaba en los pórticos de los templos atenienses, y en una ocasión pidió a un amigo que le consiguiera un lugar para vivir. Al pasar el tiempo sin recibir respuesta, Diógenes tomó como hogar un tonel, soportó las inclemencias del tiempo y sólo comía lo que le proporcionaban manos caritativas.

Los cínicos tomaron como modelos a la naturaleza y los animales, los adoptaron como ejemplos de autosuficiencia y basándose en ello propusieron un modelo de comportamiento ético que consideraban fundamental para alcanzar la felicidad. Llevó una vida de austeridad y mortificación. Una historia relata que lo único que poseía Diógenes era un tazón que usaba para beber agua de una fuente, pero la desechó por se innecesaria el día que vió a un joven bebiendo del cuenco de la mano.

Los cínicos también rechazaban las convenciones sociales. Diógenes especialmente criticaba las diferencias de clase. Se dice que estaba comiento lentejas cuando fue visto por el filósofo Aristipo, que vivía con comodidad a expensas de la corte ateniense. Aristipo le dijo a Diógenes: "Si aprendieras a adular al rey, no tendrías que comer lentejas". Diógenes replicó: "Si aprendieras a comer lentejas, no tendrías que adular al rey".

Despreciaba a los letrados de su épóca por recitar los sufrimientos de Odiseo, tal y como fueron relatados por Homero, pero que no atendían a los sufrimientos de sus propios conciudadanos. Criticó también a los oradores que predicaban la verdad, pero no la practicaban. Recorría también las calles de Atenas a plena luz del día, llevando en su mano una linterna encendida. Al preguntársele la razón de este acto, contestaba: "Busco un hombre honesto".

Cuando era ya un hombre de edad avanzada, quiso viajar a Egina, pero fue capturado por piratas, quienes lo llevaron a Creta para ser vendido como esclavo. Cuando se le preguntó qué sabía hacer, respondió: "Sé gobernar a los hombres, por lo tanto véndeme a quien necesite un amo". Esta respuesta fue escuchada Xeníades, un hombre acaudalado de Corinto. Impresionado, compró a Diógenes, le devolvió la libertad y le pidió que educara a sus hijos y se encargara de sus asuntos domésticos. El filósofo demostró tanta sabiduría y fidelidad que Xeníades no se cansaba de decir que los dioses habían enviado un genio a su casa.

Fue durante su residencia en Corinto que ocurrió el célebre encuentro entre el filósofo y Alejandro Magno de Macedonia. Según relata Plutarco, Alejandro se encontraba en Corinto recibiendo honores por haber conseguido el liderazgo de las fuerzas griegas para enfrentarse a los persas. Aunque Alejandro estaba rodeado de las grandes personalidades de Grecia, se asombró al no encontrar entre ellas a Diógenes, cuya fama había llegado hasta sus oídos. Deseoso de conocer a alguien que mostraba tal desdén por la autoridad y el poder, Alejandro fue en su busca, y lo encontró tomando el sol. Se acercó y le dijo: "Soy Alejandro de Macedonia; dime en qué te puedo servir". Diógenes respondió:
"Apártate a un lado, pues me tapas el sol". Alejandro se apartó asombrado y dijo a sus amigos: "Si yo no fuera Alejandro, desearía ser Diógenes".

Diógenes falleció en el 323 a. de C. aproximadamente. En su tumba fue erigida una columna de mármol, coronada por la figura de un perro. No dejó sistemas filosóficos, pues siguiendo con el ideal cínico se concentró más en el ejemplo que en la teoría.
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Ismael Zarate Miranda
ismaelz@hotmail.com